Revista de Salud Ocular Comunitaria. Publicado 26 agosto 2016.

EDITORIAL: Número de Cataratas

DR. JUAN F. BATLLE CHAIRMAN DE VISION2020, Agencia Internacional para la Prevención de Ceguera - América Latina
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América Latina ha pasado en muchos paises por lo que considero la Era del Renacimiento en la Cirugía de Cataratas. Esto se debe en gran parte a la influencia positiva que ha tenido la campaña de Vision2020 a través de sus declaraciones firmadas por todos los gobiernos de América Latina con raras excepciones, y también por las políticas y planes nacionales que se han implementado con mucho éxito en casi todos los países. Tenemos estadísticas confiables y propias a través de las encuestas RAAB y RACCS para evaluar la efectividad de los programas de cirugías masivas. Las estrategias nacionales implementadas en Paraguay con campamentos de detección de las cataratas y su pronto referimiento a los centros asistenciales de la Fundación Visión, así como los proyectos de la FOSCAL en Colombia donde unidades con quirófanos móviles llegan a los lugares más remotos de Santander, o los proyectos de la embarcación Mercy Ship que navega el Amazonas del Perú para llevar cirugía de cataratas a los nativos que nunca tendrían acceso a un quirófano a menos de 12 horas de distancia navegable. En Perú también existe la Fundación Divino Niño y la Fundación Paracas que realiza tamizajes sistemáticos de regiones del interior del país para detectar cataratas y realizan cirugías masivas en todo el altiplano y las zonas más remotas del país. La historia se repite por centros que han sabido eficientizar la cirugía de catarata para llevarle estos servicios quirúrgicos a los más pobres como es el caso de la Clínica Oftalmológica del Caribe en Barranquilla o los programas de Visualiza en Guatemala, o los centros oftalmológicos de Montemorelos en Méjico.

En algunos paises, el progreso de los servicios de salud le han permitido alcanzar la meta ulterior de la salud universal que es el objetivo principal de la nueva era de Vision2020 con su plataforma del “GAP” o Plan de Acción Global. La intención del GAP es romper las barreras que por costumbres, por historia, por políticas mal aplicadas, o por simple ignorancia y displicencia nos llevaron a acumular en los años 80 unas estadísticas de prevalencia de ceguera por catarata que avergonzaban a casi todos nuestros países. La meta inmediata fue la de declarar la catarata como el enemigo número uno de la salud visual y así se lanzaron las campañas SightFirst de los Leones Internacionales y los proyectos de cirugía masiva de los Rotarios y Clubes 20-30. La ayuda internacional a través del ORBIS para fortalecer los proyectos de Prevención de Ceguera en casi todos los países centroamericanos y muchos de América del Sur tales como el Proyecto HOPE en Pernambuco, Brasil, realmente fortalecieron los programas que estaban rindiendo servicios masivos a las clases necesitadas.

Y es que de eso se trata la lucha por la prevención de la ceguera en América Latina. Es una lucha campal para lograr cerrar la más amplia brecha que separa a los que tienen de los que no tienen nada. Ha sido una lucha que ha llegado a los más altos estamentos políticos y que explica el porqué surgieron líderes políticos de izquierda que levantaron el clamor de los más necesitados y en algunos casos lanzando revoluciones que terminaron traicionando la misma esencia de la revolución ya que en vez sacar a los pobres de la pobreza, hicieron de la pobreza el símbolo nacional y llevaron a todos a la quiebra. Esta no es la meta de Vision2020 y al contrario, se quiere a través de sus programas fortalecer a aquellos que se han empeñado en hacer bien las cosas y premiar a los médicos y personal profesional que se dedica de manera enfocada e intensa a detectar y curar la ceguera evitable.

La educación de los médicos oftalmólogos, el acceso a internet, las redes sociales y profesionales, los centros y hospitales donde los residentes realizan su formación, y los libros de texto digitales, webinars, y congresos de la Academia Americana de Oftalmología y de la Asociación Panamericana de Oftalmología, han permitido que los jóvenes que hoy día se forman como médicos oftalmólogos sean de un calibre muy superior a lo que tenía nuestra profesión hace treinta años. El International Council of Ophthalmology se ha convertido en la entidad que supervisa y realiza la homologación de los títulos oftalmológicos y hoy día se administra en 16 idiomas en casi todos los paises del hemisferio. Muchas organizaciones no gubernamentales tales como la CBM, Orbis, Helen Keller International, SEE, World Vision, Prevent Blindness, y muchas otras nacionales e internacionales se han esmerado en superar la calidad del servicio oftalmológico en América Latina.

En la época actual, existen países con tasas de cirugía de catarata que superan las 5,000 operaciones por millón por año. Los mejores ejemplos son Argentina, Uruguay, Cuba, y algunas regiones de Colombia y Méjico. Esto demuestra un cambio en la actitud de los médicos cirujanos y de los centros asistenciales que hoy día están dispuestos a facilitar la cirugía masiva de la catarata en su gran mayoría con metas altruistas y un alto sentido de responsabilidad social y de compromiso con sus ciudadanos sin importar la condición social o económica del indivíduo. Aplaudimos y felicitamos el compromiso de estos profesionales de la salud y les damos el más irrestricto apoyo a sus planes y proyectos ya que de eso se trata la lucha contra la ceguera. Debemos enfocarnos en organizar programas de impacto social que favorecen a los más necesitados, que aprovechan la tecnología apropiada para garantizar unos resultados óptimos de las cirugías, y que se manejen con modernos criterios de gerencia y administración de recursos.

En la mayoría de los países latinoamericanos, los servicios asistenciales de la oftalmología están concentrados en las grandes ciudades y por ende las más altas tasas de ceguera están en el interior. Es por eso que las estrategias de prevención deben contemplar la implementación de sistemas de salud basados en la famosa pirámide de atención primaria en la base donde se llega a la mayor parte de la población con atención a los errores refractivos y a las medidas preventivas de higiene e inmunización, para luego referir a la cúpula de la pirámide donde están los centros secundarios y terciarios, los casos más especializados y complejos tales como la retinopatía diabética, ROP, Glaucoma, y por supuesto las cataratas. La experiencia Latinoamericana ya es motivo de elogio en los círculos de la IAPB y el éxito de nuestros programas hoy día se comentan en los paises del Oriente donde todavía los problemas de ceguera son inmensos como en el caso de La China que tiene más de 8 millones de ciegos por cataratas. Debemos continuar con nuestra lucha y a medida que caen los bastiones de resistencia surgen nuevos retos como lo son los errores refractivos, el glaucoma, la retinopatía diabética, y la degeneración macular. La lucha no se acaba pero los resultados y la meta que deseamos alcanzar valen la pena.